martes, 23 de octubre de 2012

Midiendo a full.



Cacerola mata medición

Me pongo en el lugar de una persona enojada con el Gobierno nacional. Son en general personas que no votaron por Cristina el año pasado, a los que pueden haberse sumado algunos sectores irritados por las restricciones a la venta de dólares a precio oficial. Potencialmente son ¿cuántos? No entremos en la discusión de las encuestas ¿como mínimo el 50 por ciento del electorado? Te lo digo yo, son muchos.
Si soy esa persona ¿por qué razón debería quedarme tranquilo en mi casa? Si, desde que fue el último cacerolazo:

  • Cuando fue la "crisis" de los gendarmes y prefectos, caracterizada por sectores de la prensa como una legítima rebelión contra el Gobierno, la oposición salió a decir que los uniformados tenían que volver a sus casas.
  • El proyecto oficial para habilitar el voto a los 16 años, que fue considerado por algunos medios como un eslabón maś en el marco de una maniobra reeleccionista, recibió sólo tres votos en contra y dos abstenciones en el Senado.
  • Uno de los principales dirigentes opositores, Mauricio Macri, en momentos en que yo estoy ultra-enojado y me preocupa, por ejemplo, que me restrinjan la salida del país (?!) o bien inaugura una guardería para bicicletas a pasitos de la Bombonera, o bien se saca una foto con Hugo Moyano, dirigente al cual detesto.
  • Soy una persona "de a pie". Y cuando se reúnen los mayores empresarios del país no sólo no hacen sentir ninguna crítica fuerte al Gobierno nacional, sino que prevén alguna mejoría económica para el año próximo y, a lo sumo, se ponen a escuchar a Lula, dirigente que hace cosas que yo no haría como reunirme con Cristina, elogiarla, decir que la quiero, etc.
  • Si soy muy conservador, como existe algún núcleo en las protestas, resulta que Jorge Lanata se une a Víctor Hugo Morales en planteos a favor de la aplicación de los abortos no punibles. Y la Corte Suprema avanza en el mismo sentido.
En suma: no encuentro ningún "opositor" (llámenle como quieran, dirigente de un partido u otro) que se desmarque y se enfrente seria y fuertemente a la presidenta Cristina Kirchner. Que de alguna manera le dé "voz a los que no tienen voz" (?). Que ponga en palabras que donde el Gobierno hace "A", él hará "B". Y haga los sacrificios que tenga que hacer a tal efecto. Por ejemplo, pasar a dar batalla en la provincia de Buenos Aires (estrategia que Gabriela Michetti inexplicablemente declinó), o lo que sea. Esto no se está escuchando seriamente por ningún lado en el sistema político.
Si estoy enojado con el Gobierno nacional no me queda otra que agarrar de la mano a mi mujer y a mis hijos y, desesperado, poner el cuerpo y salir a la calle a expresar mi descontento.
Por ahora, al "8N" lo veo así.