domingo, 17 de enero de 2010

Se viene la nueva tele.



Se acabó un año de intenso debate para la televisión. Se adoptó la norma técnica para las emisiones de señales de televisión digital y se definió el modelo a través del cual se accede a las licencias de medios audiovisuales. Se asignó espectro radioeléctrico a la televisión estatal. Se constituyó el Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre y su consejo asesor, la flamante Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado, el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual y la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) que será la autoridad de aplicación de la Ley de Medios Audiovisuales. Judicialización de por medio, el 2010 será la puesta en práctica del modelo elegido.

Cabe entonces preguntarnos para qué nos sirve la televisión digital a los argentinos. En el nuevo modelo de comunicación elegido la respuesta es evidente. En las últimas décadas, la televisión paga por suscripción, por cable, por satélite y por aire codificada, tuvo un desarrollo que colocó al país a la cabeza de las estadísticas mundiales, mientras que la televisión abierta y gratuita entró en un largo letargo. El nuevo escenario de la televisión digital conjuntamente con el nuevo modelo comunicacional elegido permitirá darle impulso la televisión abierta con mayor diversidad de señales, licenciatarios y oferta de programación.
Esto se convertirá en una oportunidad para la producción y distribución de contenidos digitales, un lugar donde ya se viene realizando con éxito la exportación de enlatados, de formatos y la realización de coproducciones y que, con el aumento de horas de emisión en el nuevo modelo, impulsará aún más esta tendencia. La aparición de señales de contenidos dirigidos a segmentos verticales específicos, como salud, educación, comunidades, seguridad o gobierno, serán otro estímulo para la industria de los contenidos. Nuevas modalidades de publicidad, auspicios y participación podrán expandir el negocio de la televisión permitiendo el desarrollo de nuevos modelos de negocios en torno al contenido.
El mercado demandará también decodificadores y televisores digitales que estimularán la producción industrial local y el desarrollo de software de aplicaciones. Las emisoras deberán instalar nuevas plantas transmisoras, sumando un mayor requerimiento de productos y servicios asociados.
La irrupción de las tecnologías de comunicación de gran ancho de banda, las técnicas de compresión de señales, el uso del protocolo de IP y la universalización de internet dan lugar a nuevas formas de hacer llegar los contenidos televisivos a los usuarios. YouTube, el sitio de video de la web que Google adquirió hace algunos años, es el mejor ejemplo de ello: una televisión en internet con millones de contenidos, cuya gran mayoría son generados por los propios usuarios. Si a esto le agregamos la comunicación inalámbrica de banda ancha y el desarrollo de teléfonos móviles multimediales, tenemos la televisión móvil. En suma, la televisión que conocemos explotará técnicamente en una infinidad de nuevas televisiones.
Por otra parte, las transmisiones digitales por aire utilizadas por la televisión digital terrestre, requieren un menor uso de un recurso natural escaso, como es el espectro radioeléctrico. La ocupación que de éste hace hoy un canal analógico es 5 a 6 veces mayor al que requiere un canal digital con similar definición. A la vez, la tecnología digital facilita la multiplicación de señales a ser transmitidas con la ventaja de que las repetidoras de las estaciones de televisión digital pueden usar exactamente la misma frecuencia sin temor a interferencias entre sí, generando así una enorme economía en el uso del espectro.
En la puja por las nuevas oportunidades, ya se avizora la combinación comercial de varios servicios como es el caso de la telefonía, el acceso a internet y la televisión bajo el llamado triple play. Las telefónicas ansían poder ofrecer este combo y luego ampliarlo a sus más de 40 millones de abonados con la televisión móvil. La innovación tecnológica haría posible una televisión digital ubicua: poder ver televisión siempre, en cualquier lugar y con cualquier tipo de dispositivo, sea un televisor, una computadora, una laptop, un netbook, una tablet PC o un celular.
Pero no todo lo que la tecnología permite, es necesariamente los tenemos que hacer. Nos quedará a nosotros aprovechar el cambio tecnológico para pagar una deuda de inclusión social, integración cultural y desarrollo industrial. El ecosistema de infraestructura, dispositivos y contenidos que se podrá crear en torno a la televisión digital nos da una oportunidad de impulso tecnológico industrial, de desarrollo de la producción de contenidos no sólo para tener una mejor televisión de entretenimiento, sino como herramienta de cultura, educación y participación, facilitando la multiplicación y diversidad de voces. ¿Podremos aprovechar esta oportunidad? Tenemos la posibilidad de construir una sociedad fuerte en conocimientos y habilidades digitales basada en valores democráticos. Es una oportunidad para no desperdiciar en el inicio del bicentenario. Las condiciones están dadas.

Jorge Crom

Ingeniero Electromecánico, especialista en Telecomunicaciones.
publicado en Miradas al Sur.

1 comentario:

Resentido común dijo...

Se dice que en marzo se lanza el sistema satelital público que incluiría una señal de deportes, una de cine, una educativa y una de noticias. Lo esperamos ansiosos!! salu2!